6 Alimentos probióticos saludables

La microbiota es el conjunto de bacterias que tenemos por todo el cuerpo. Hace años se utilizaba el término “flora” para hacer referencia a este grupo de bacterias, y se pensaba que únicamente se encontraban en el intestino. Sin embargo, años después, se ha visto que tenemos bacterias buenas por muchas zonas del cuerpo, entre las que encontramos la piel o la mucosa del ojo.

 

Los probióticos, son bacterias vivas que al consumirlas en cantidades suficientes, mejoran el equilibrio digestivo, la salud intestinal y provocan efectos beneficiosos para la salud. Se trata entonces de microorganismos con vida. ¿Es algo raro verdad? Es curioso saber que no somos los únicos con vida en nuestro cuerpo. Y tanto que no somos los únicos, de hecho, convivimos con más de 45 billones de bacterias. Muchas de ellas cumplen funciones muy importantes dentro de nuestra salud. 

 

A pesar de que los alimentos probióticos están presentes en conversaciones los últimos años, la gran mayoría de ellos tienen más recorrido que nosotros mismos. Es decir, se consumían desde hace tiempo y entonces ya se les relacionaba con efectos beneficiosos en la salud intestinal, entre otras. 

 

Estos son algunos de los alimentos probióticos más interesantes:

 

1.KÉFIR

 

El kéfir es una bebida láctea fermentada. Se elabora añadiendo granos (cultivos de bacterias de ácido láctico y levadura) de kéfir a la leche de vaca o de cabra. 

 

Este lácteo contiene varias cepas (familias diferentes, con características distintas) importantes de bacterias y levaduras interesantes.

 

En el proceso de fermentación, muchos de los azúcares presentes en la leche son consumidos por las propias bacterias. Eso, lo convierte en un lácteo que podría ser interesante para las personas con una baja tolerancia a la lactosa. 

 

En el proceso casero de la elaboración del kéfir, es posible que quede de manera residual cierta cantidad de alcohol. Por lo tanto, es desaconsejado para las embarazadas, niños y en ciertas patologías relacionadas con el hígado.

 

2.MISO

 

El miso forma parte de los condimentos japoneses más utilizados.  Se trata de una pasta fermentada elaborada con soja con sal y un tipo de hongo llamado koji, cultivado a partir del arroz, cebada o soja.  Su textura es similar a la crema de cacahuete. 

 

Hay una amplia variedad de miso, dependiendo de su color, textura o sabor. Es el ingrediente principal de la sopa de miso y contiene un gran aporte de vitaminas y minerales interesantes. Sin duda, se trata de uno de los alimentos probióticos más consumido y versátil. 

 

3.KOMBUCHA

 

La kombucha se elabora con té negro o verde y azúcar añadido. Para su fermentación, es necesaria la presencia de bacterias y levaduras. 

 

Tal y como hemos visto con el kéfir, tras el proceso de fermentación casero, es posible la presencia residual de alcohol, por lo que en este caso también, está desaconsejado en mujeres embarazadas, niños y personas con patologías hepáticas.

 

4.CHUCRUT

 

Cuando rallamos el repollo finamente y dejamos que se fermente por ciertas bacterias, obtenemos como resultado el Chucrut. 

 

Es un alimento que se utiliza mayoritariamente como acompañamiento o guarnición en los platos principales. 

 

5.TEMPEH

 

El tempeh es soja fermentada y compactada en bloques. Se elabora a partir de soja o garbanzos fermentados con un hongo. 

 

Es una fuente proteica vegetal estupenda, por lo que lo convierte en un buen procesado a incluir en la dieta. 

 

6.YOGUR

 

Probablemente se trata del probiótico que más presencia tiene en casa y en grandes superficies. Lo tenemos de múltiples sabores e incluso de diferentes tipos de leche. 

 

El yogur, es el resultado de la fermentación de la leche por medio de bacterias buenas. 

 

Sin duda, el mejor yogur es aquel que tiene los ingredientes justos, puesto que solamente necesitamos leche y fermentos lácticos para disfrutar de un yogur de calidad. Aquellos endulzados con azúcares añadidos o edulcorantes, en cambio, dejan de lado los beneficios del yogur natural de toda la vida.

 

 

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