«Alimentación consciente: el ejercicio de la pasa»

«Alimentación consciente: el ejercicio de la pasa»

Alimentación consciente. La verdad es que cada vez oigo más la asociación de estas dos palabras, y he de decir, que realmente, cuando me he parado a analizar un poco en qué consistía, he notado la diferencia.

En muchos medios, ponen un ejemplo común al que llaman el “ejercicio de la pasa”. Este ejercicio, propone simplemente “comer una pasa”. A priori, me pareció tan sencillo, que lo hice. Reconozco que después de leer un poco de qué iba el tema, comí más de una pasa… y el resultado de la ingesta entre la primera y la última, ¡poco tuvieron que ver!

El ejercicio, propone comer una uva pasa como si estuviera descubriendo un alimento nuevo, que nunca he visto ni probado.

La primera, fue un proceso casi automático:

1. Coger la pasa

2. Meterla en la boca

3. Masticar un par de veces

4. …y tragar.

 

Vaya… ¡ésta no me sirve! O, quizás sí, ya que al menos me hace pensar que incluso pretendiendo hacer un ejercicio de comida pausada, que mi reflejo de acción más automático ha sido tragarla.

¿Así como yo?  Siento que la he comido de forma un poco impulsiva. Demasiado rápido, sí… y, además, sin masticar correctamente y lo suficiente.

 

¡Siguiente uva pasa!

1. Pongo la pasa en un plato, y empezó a valorarla a través de los sentidos.

2. La observo atentamente, como si estuviera viendo este alimento por primera vez. Valoro sus colores, formas, intento imaginar su textura, dónde es mate o dónde algo brillante.

3. La huelo. Inspiro su olor profundamente, y trato de pensar qué me transmite, tiene un olor similar a algún otro alimento que conozco… ¿Me trae algún recuerdo? ¿Me resulta agradable su olor?

4. Con la pasa en la mano, toco sus rugosidades y formas, me resulta un tacto agradable, ¿o no? Y, ¿por qué?

5. Finalmente la meto en la boca, y la paseo. Imagino cómo he percibido anteriormente la pasa, en su forma, color y olor, y cómo la siento ahora en la boca.  Le doy un pequeño mordisco, y la saboreo. ¿Me resulta agradable? ¿Es un sabor intenso, explosivo, dulce…? ¿En qué parte de la boca he percibido más el sabor?

6. Trago la pasa.

 

El primer pensamiento que tengo es: “vale, he percibido muchísimas más sensaciones que ninguna otra vez que haya comido una pasa… pero, no le puedo dedicar tanto tiempo a ingerir un alimento”.

El segundo: “vale, pero, habrá un punto medio entre el comer de forma impulsiva y automática, y la práctica del ejercicio”. Aquí, para mí, está el quid de la cuestión…. El ejercicio, me ha hecho ser consciente de que me dejo llevar por una alimentación impulsiva, y eso es importante, así que tenerlo en cuenta… ¡está bien!

Buscar el equilibrio que me permita realizar un pequeño repaso a los sentidos al ingerir los alimentos, me ha recordado en cierto modo, a las catas de cualquier producto … Así que lo tendré en cuenta en mis comidas diarias. Y algún día que disponga de más tiempo, elegiré un alimento y haré este mismo ejercicio con mis hijos.

Creo que la alimentación consciente, da para mucho, pero éste, ha sido mi primer acercamiento y quería compartirlo.

Si te animas a probar con algún ejercicio de alimentación consciente, y quieres compartirnos tu experiencia, puedes hacerlo en nuestras redes sociales: Facebook, Instagram o Twitter.

 

Artículo enviado por Colaboradora. Los artículos incluidos en esta sección, son Reflexiones de particularesMediterránea Fit, no se hace responsable de su contenido.

Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin