¿Hay alimentos buenos y malos?

Anoche escuché en la radio… A mi hermana le dijeron en el trabajo… Mi cuñado ha leído en una revista… que hay un alimento malísimo para la salud. También me han dicho que hay otro buenísimo para: adelgazar los muslos, depurar el organismo, mejorar la capacidad de memoria o reducir el colesterol.

¿Te ha venido a la mente algun ejemplo claro tras leer estos ejemplos?

Generalmente, tomamos por verdaderas esas asociaciones ya que el transmisor del mensaje es una persona cercana o de confianza.


Entonces… ¿hay alimentos buenos y alimentos malos?

Un alimento por sí mismo no es ni bueno ni malo. Parece muy simple como conclusión, pero así es. Para ver si un alimento es bueno o malo, lo que deberíamos valorar es la presencia que ese alimento tiene en nuestra dieta y de qué manera está compuesto nuestro hábito alimenticio. Dependiendo de la frecuencia, composición y calidad de nuestra alimentación, un alimento tendrá un impacto u otro sobre nuestra salud.

Son términos abstractos, ¿verdad? Vamos a definir dos ejemplos de estilo de vida diferentes para comprender la diferencia:

a)  Persona sedentaria. No cuida su alimentación, jamás come legumbres, las verduras no le gustan y la única fruta que consume la emplea para hacerse un zumo de naranja por la mañana. No le gusta cocinar y tampoco tiene tiempo para dedicarle a la elaboración de la comida. Suele recurrir a platos precocinados elaborados con una alta cantidad de aceites y harinas refinadas. No es consciente de los beneficios que una buena alimentación tiene sobre la salud.

b) Persona activa. Pasea al menos una hora y media al día. Además, va a la piscina un par de veces por semana y ha comenzado a realizar ejercicios de fuerza. Le gusta formar parte de la preparación de lo que se come en casa, utiliza técnicas saludables para cocinar la gran mayoría de los días y consume alimentos de calidad. En su dieta, los vegetales y frutas tienen un protagonismo importante. Es consciente que cuidar su alimentación y hacer ejercicio mejorarán su calidad de vida.

La primera persona no mejorará su calidad de vida por mucho que tome un “alimento milagro” si no cambia sus hábitos alimenticios y sedentarios. De hecho, los alimentos milagro no existen, de así serlo en toda consulta de sanidad pública nos lo hubieran recetado mucho tiempo atrás.

Por otra parte; la salud de la segunda persona no se va a ver empeorada porque disfrute de un café con pastas o una cena con amistades fuera de casa. Además, un dato curioso de este segundo caso es que es consciente del papel que tiene una buena alimentación en nuestra salud. Es importante puesto que la consciencia que tiene le permitirá disfrutar de alimentos no tan interesantes desde el punto de vista nutricional (pero puede que si social o emocional) sin arrepentimiento o cargo de consciencia ya que entiende que su alimentación no se basa en esos productos.

Por lo tanto, para determinar si un alimento le hace bien o mal a nuestra salud es imprescindible ver cuáles son los hábitos que seguimos. Si quieres lograr unos hábitos de vida saludable comenzando por la alimentación no dudes en registrarte en nuestra plataforma gratuita y personalizada Mediterránea Fit pinchando aquí.

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