Celiaquía: qué sí y qué no

Celiaquía: qué sí y qué no

Hoy se celebra el Día Nacional de las personas con Celiaquía, por eso queremos aclarar conceptos en torno al gluten y a los alimentos tolerados en esta enfermedad.

 

El gluten forma parte de un conjunto de proteínas que encontramos en algunos cereales (trigo, cebada, centeno o espelta, entre otros). Las personas con celiaquía deben eliminar de su dieta cualquier fuente de gluten, entre las que encontramos a menudo productos que en su origen no lo contienen pero que en algún momento de la cadena alimentaria se contaminan con estas proteínas.

En esta ocasión, nos centraremos en la enfermedad celiaca (EC), pero hay más patologías relacionadas con estas proteínas entre las que encontramos la sensibilidad al gluten no celíaca, por ejemplo. De esta última, ya hablamos en nuestro artículo: ¿Qué es el gluten? ¿Dónde se encuentra? ¿Es malo?

 

 

¿Cómo nos aseguramos de que un producto no contiene gluten?

 

El Sistema de Licencia Europeo ELS o “espiga barrada” o la mención “sin gluten” debe aparecer en el producto para tener seguridad de que se trata de un alimento con un contenido inferior a 20ppm de gluten.

Los etiquetados que recogen menciones como “puede contener gluten” o “puede contener trazas” NO aseguran que el producto contenga menos de 20ppm de gluten, por lo tanto NO son alimentos a incluir en una dieta para una persona con celiaquía.

 

 

Alimentos a incluir o excluir en la dieta celíaca

 

Los productos (sin gluten) pueden consumirse en la EC, priorizando el consumo de los alimentos frescos vegetales acompañados de alimentos frescos proteicos de calidad (pescado, carne magra, huevo, legumbres…). El maíz, también es un cereal apto en la EC. En el caso del arroz, la quinoa, amaranto, mijo o el trigo sarraceno, es esencial revisar el etiquetado para asegurarnos de que se tratan de productos SIN GLUTEN, ya que a pesar de que en su origen no lo contienen, es posible que “contengan trazas”.

Entre los alimentos no aptos encontramos el siguiente listado:

– Cereales para el desayuno de malta, extractos de malta y jarabes de malta, trigo, espelta, cebada, centeno, triticale, avena, y los derivados de estos cereales (harina, almidones, sémolas…).

– Alimentos empanados, en tempura o rebozados (pescados, carnes, verduras…)

– Lácteos con cereales (leches y yogures)

– Levadura de cerveza

– Seitán

– Salsa de soja

– Productos a granel (sean frescos o ultraprocesados: legumbres, especias o golosinas por ejemplo)

 

 

Importancia de revisar el etiquetado nutricional

 

Como ya hemos comentado, tenemos a nuestro alcance un gran número de alimentos que a pesar de que en su origen no contienen gluten, pueden presentar una contaminación cruzada de estas proteínas. Es posible que en algún punto de la cadena alimentaria es posible estos alimentos se hayan contaminado con gluten. Por eso, es importante revisar su etiquetado y asegurarnos de que cumple con la especificidad para personas con celiaquía.

Entre estos productos, nos encontramos el siguiente listado:

– Arroz, amaranto, mijo, trigo sarraceno, quinoa

– Carnes y embutidos loncheados

– Harinas de frutos secos, legumbres o tubérculos

– Barritas de frutos secos, cremas de frutos secos, frutos secos fritos o tostados o troceados

– Verduras, hortalizas y tubérculos cocinados. Ensaladas preparadas, ensaladillas con o sin salsas, patatas congeladas

– Frutas y derivados: dulces de membrillo, coco rallado, frutas glaseadas, mermeladas, confituras y cremas con especias, frutos secos u otros ingredientes.

– Gominolas, chicles, golosinas.

– Bebidas vegetales, batidos, leches fermentadas, postres, preparados lácteos, quesos de untar o con sabores, quesos tipo sándwich, preparados lácteos con y sin especias, yogures aromatizados.

– Legumbres cocinadas, lentejas cocidas

– Conservas de pescado/marisco (en salsa, escabeche, con tomate, embutidas…). Patés de pescado, sucedáneos de pescado y marisco (gulas, palitos de cangrejo, surimi…).

– Platos preparados y precocinados (parrillada, braseados, congelados…).

– Postres

– Suplementos dietéticos

– Salsas preparadas (kétchup, mayonesas, mostaza, tomate, boloñesa, brava… )

– Semillas molidas y trituradas

– Pastillas de caldo, sopas preparadas, consomés, sopas frías preparadas (gazpacho, salmorejo…)

 

Esperamos que esta información haya sido de tu ayuda. En cualquier caso, te recomendamos, en caso de duda que te pongas en contacto con un profesional sanitario (medicina, dietista-nutricionista) para aclarar cualquier consulta o pregunta que pueda surgirte.

 

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