Come bonito: educar para disfrutar de la comida

Come bonito: educar para disfrutar de la comida

Muchas veces, tenemos la posibilidad de enseñar a través de nuestros actos, y de esta manera educar a los miembros de nuestra familia o entorno. Constantemente tenemos oportunidades para hacerlo,  (al mismo tiempo que nosotros aprendemos) sobre cosas tan sencillas como disfrutar de la comida.

Parece sencillo, pero, sin embargo, en la práctica no es tan fácil como pensamos. En más de una ocasión he comentado, que, a mi parecer, nuestros días llevan un ritmo frenético. Muchas veces, además, nuestras rutinas parecen remar en contra de la consecución unos hábitos de vida  saludables.

La realidad, es que, enseñamos y educamos más a través de nuestros actos, que a través de nuestras palabras. Con frecuencia viene a mi mente la frase «haz lo que digo y no lo que hago» porque en realidad son muchas las ocasiones en las que sabemos qué hay que hacer, y queremos enseñar en base al conocimiento, pero, como conlleva mucho  esfuerzo llevarlo a la práctica… ahí lo dejamos, en palabras más o menos vacías.

Pero, los niños y no tan niños nos fijamos mucho más en lo que hacemos u otros hacen más que en lo que dicen. Y parece que aprendemos más así, por imitación. A modo de ejemplo, podemos ver cómo los niños más pequeños copian los gestos de sus padres, madres, hermanos, son su espejo.

 

Aprendemos imitando, observando y copiando. Palabras, gestos, emociones…

Esto mismo pasa con la alimentación, podemos decir a un niño que coma sano, pero solo lo lograremos, si ve que todos los miembros de la familia lo hacen…. y no de forma puntual, y no llamando la atención sobre el hecho, sino integrándolo como algo habitual.

Podemos comer mil cosas distintas y de mil maneras diferentes. Y… según cómo lo hagamos, estaremos transmitiendo a los demás, la importancia (o falta de ésta) que le damos a la comida, a la alimentación.

Hay infinidad de maneras de comer. Podemos comer desde de pie, en unos minutos… y cualquier cosa que caiga en nuestras manos… o sentados, en una mesa bien dispuesta y lo más bonita que podamos, sirviendo con tranquilidad en un entorno sin más distracciones de móviles o televisión.

Te invito a reflexionar sobre cómo comes, y esta vez mas en la forma (cómo pones la mesa, cómo sirves en el plato…) más que en el contenido (alimentos).

¿Podemos lograr esa consciencia al 100%? Es posible que no siempre lo logremos, quizás ni nos acerquemos… Pero, siempre que esté en nuestra mano, nos merecemos un espacio agradable para comer lo más bonito. Es una manera estupenda de cuidarnos, por dentro y por fuera, y por supuesto, de disfrutar de la comida mientras somos ejemplo.

 

Come bonito 😉

 

 

Artículo enviado por Colaboradora. Los artículos incluidos en esta sección, son Reflexiones de particularesMediterránea Fit, no se hace responsable de su contenido.

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