Fruta y zumo: ¿Tienen el mismo azúcar?

Fruta y zumo: ¿Tienen el mismo azúcar?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ingesta diaria de azúcares libres de un adulto, debería ser inferior a 25g. Pero, ¿dónde se encuentran ese tipo de azúcares? La OMS recoge que los azúcares libres incluyen:

1. Los monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos por los fabricantes, los cocineros o los consumidores.

2. Los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de jugo de fruta.

Este tipo de azúcares actúa de diferente manera que los azúcares propios que encontramos en diferentes alimentos como los vegetales, frutas o lácteos naturales. De hecho, nuestro cuerpo los asimila de distinta manera. Simplificando, podríamos decir que los productos compuestos por estos azúcares libres son digeridos rápidamente provocando una hiperglucemia sin poder saciante. Lo que logran es por una parte retardar nuestra saciedad, incitando a que comamos más, y por otro lado, hacer que nuestra insulina no consiga reducir esos niveles de azúcar en sangre. 

¿Qué dice la OMS del azúcar propio de los alimentos?

El azúcar que encontramos de forma natural en las frutas, verduras y lácteos naturales se denomina «azúcar intrínseco». Las directrices de la OMS no se aplican al consumo de azúcares intrínsecos presentes en las frutas y verduras enteras y frescas, aunque sí a zumos o concentrados de zumos como hemos mencionado anteriormente.

¿Qué ocurre al exprimir o licuar una fruta?

Pongamos como ejemplo el caso de la naranja. El azúcar intrínseco de la naranja está capturado por la matriz (fibra) propia de ésta.  Este azúcar se libera lentamente en la digestión y gracias a la fibra de la naranja su absorción es menor.

Por el contrario, al exprimir o licuar la naranja, nos desprendemos de una interesante cantidad de vitaminas y minerales, pero fundamentalmente de esa matriz en forma de pulpa que capturaba el azúcar dificultando su absorción.

Y, ¿si añado la pulpa después de exprimir?

Como el azúcar de nuestra fruta ya se ha liberado, la pulpa que añadamos no volverá a ejercer su trabajo de “capturadora de azúcar”.

En conclusión, aunque se trate de un jugo extraído de alimento excelente como la fruta, el jugo no mantendrá las propiedades beneficiosas al igual que la fruta entera. Por supuesto que siempre y cuando nuestra alimentación esté basada en alimentos reales y de calidad su consumo puede ser ocasional. Teniendo en cuenta que la protagonista será la pieza de fruta entera con piel a ser posible (siempre que no haya contraindicación).  

Si te gusta el toque que la fruta le da a la bebida, te dejamos enlazado nuestro artículo “Agua con sabor: hidratación asegurada” dónde te enseñamos a preparar diferentes aguas de sabores. 

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