«Grupo salvaje y dos hombres y un destino»

«Grupo salvaje y dos hombres y un destino»

Uno de los cambios más significativos de mi vida tuvo lugar en el gimnasio de “La Horqueta” en Buenos Aires (Argentina) cuando llegué a las 7:30 de la mañana y me incorporé a la clase de gimnasia que daba Fito Villalonga, gran deportista (llegó a jugar con los Pumas, la selección argentina de rugby) y excelente persona.

Fito, que durante parte del año entrenaba a tenistas profesionales, empezaba el día entrenando a un grupo de mediana edad quienes, con más pena que gloria, acudíamos a hacer tablas de gimnasia y correr un poco, muy poco.

Sin embargo, magia de Fito, ese grupo cambió y poco a poco se fue transformando en un grupo de sólidos corredores de aventura (La Misión por ejemplo) y carreras de fondo.

No sé como ocurrió, pero pasamos de correr una vuelta corta “la ejecutiva” de más o menos un kilómetro y medio, a convertirnos en corre-caminos.

«Pasamos de correr una vuelta corta a convertirnos en corre-caminos»

La clave, creo, es que lo pasábamos muy bien, cuando empiezas a hacer ejercicio de forma regular enseguida mejoras la forma física, eso hace que te sientas mejor, más motivado para seguir progresando.

«La clave es que lo pasábamos bien, eso hace que te sientas más motivado»

Así pues Fito, la inmejorable compañía y la motivación personal produjeron una transformación formidable en mi vida.

Siempre pienso que tuve mucha suerte al encontrar un grupo de esas características, soy consciente que hay otros tan buenos como “el grupo de Fito” en los gimnasios, clubes de corredores y equipos de distintos deportes.

La buena compañía es una forma excelente para motivarse y permanecer motivado.

Otro ejemplo de buena compañía fue el periodo que pasé corriendo con Bernard, un alemán con antepasados, supongo, italianos, un día me dio plantón…

Lo cierto, es que Bernard y yo teníamos un objetivo común: correr el maratón de Madrid. La buena compañía y un objetivo concreto hicieron que las largas jornadas de entrenamiento durante los fines de semana fueran realmente llevaderas.

Finalmente, ¡cumplimos nuestro objetivo! Para mí fue un éxito por el tiempo realizado, justo debajo de cuatro horas, que no hubiera logrado sin la inestimable compañía y ayuda de mi querido amigo Bernard.

Otra parte de mi vida como corredor de fondo la he pasado corriendo solo, la ventaja es que no tienes que adaptarte a nadie, puedes correr cuando te venga bien. Eso sí, si la fuerza de voluntad no es tu fuerte es muy fácil dejar días de entrenamiento en blanco. Por el contrario, si tienes compromiso con un tercero es más difícil escaquearse.

 

Artículo enviado por Rafa García Bango. Los artículos incluidos en esta sección, son Reflexiones de particularesMediterránea Fit, no se hace responsable de su contenido.

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