¿Hay que comerse todo lo del plato?

Desde pequeños nos han insistido que hay que comerse todo lo que hay en el plato. Muchas veces era por educación, otras tantas porque era importante que comiéramos para crecer sanos y fuertes y por supuesto y es algo que defendemos rotundamente en Mediterrána Fit; para no desaprovechar la comida.

Pero hoy queremos darle otro enfoque diferente sin dejar a un lado los motivos anteriormente mencionados. Y es que… hay una cosa clara: cuánto más haya en el plato, más comeremos. Así es, y a pesar de que podamos pensar que somos fuertes mentalmente para dejar comida en el plato de manera habitual… ¡nuestro cerebro es el que manda!

Si echamos la vista atrás muchísimos de miles de años… entenderíamos por qué nos cuesta tanto dejar en el plato comida. Por aquel entonces vivían con la incertidumbre de saber si podrían comer o no, por lo tanto el cerebro desarrolló un mecanismo para no dejar escapar ninguna oportunidad de nutriente. Entre todos los nutrientes había uno que jamás desaprovecharían, este es el de los lípidos (grasas y aceites).  Su densidad calórica es mayor que las de los otros dos macronutrientes (proteínas y carbohidratos) y… ¡OJO! Eso no lo hace el culpable de la obesidad u otras enfermedades ya que, como en todo en este mundo hay grasas buenas y grasas malas.

Volviendo al tema, después de este viaje al pasado podemos entender por qué nuestro cerebro no logra resistirse a un bocadito más para limpiar el plato o incluso a alimentos copiosos, que no tienen por qué ser saludables, como es el caso de los ultra-procesados. El problema es que nuestra forma de vivir y nuestros hábitos alimentarios han evolucionado (o involucionado en muchos casos) respecto a aquellas personas.


Claves para evitar las calorías «de más»

Puede que nuestro cerebro se haya quedado algo anticuado en ese aspecto, pero hoy queremos darte unas claves para evitar la ingesta de esos alimentos “de más”:

1. Utiliza platos más pequeños. Aunque parezca un tópico, puede ser de gran ayuda. Como comentábamos, cuánto más grande el recipiente, probablemente más lo llenes.

2. Cuida las raciones cuando comas fuera. Si bien pensamos que las raciones en los restaurantes son las ideales. La realidad es que con los años su tamaño ha ido aumentando. Tenlo en cuenta antes de pedir y así ahorraras esas calorías extra.

3. Sírvete en el plato en coherencia al hambre que tienes. Siempre es mejor servirte poco y después añadir un poco más si te quedas con hambre. Es muy probable que “comas por los ojos”, por lo que seguramente una ración más pequeña te sacie sin llegar a generarte pesadez.

4. No comas por compromiso. Si no tienes hambre no te sientas obligado a comer. Puedes sentarte a la mesa en compañía sin necesidad de comer por comer. Puedes acompañarlos con una infusión, té o café, ya que no tienes que renunciar a sentarte en la mesa con familia o amistades.

5. Basa tu alimentación en vegetales y fruta. Su densidad calórica es baja a pesar de ser ricos en vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra saludable. Ocupan mucho espacio en el plato y nos aportan nutrientes increíbles.

6. No es obligatorio comer postre. Puede que entre en el menú, y nos de muchísima pena no aprovecharlo. No te preocupes, tienes dos opciones, pídelo para llevar, al fin y al cabo son contadas las ocasiones en las que podemos disfrutar de postres elaborados. Pero, disfrútalo cuando realmente te apetezca degustarlo. Otra opción es pedir café o alguna infusión para terminar con la comida.

Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Su privacidad es importante para nosotros. Esta web utiliza cookies para mejorar los servicios que ofrecemos.    Ver Política de cookies