Qué es la intolerancia a la lactosa y cuándo tomar productos «sin lactosa»

Qué es la intolerancia a la lactosa y cuándo tomar productos «sin lactosa»

Durante los últimos años las intolerancias alimentarias se han hecho protagonistas de preocupaciones, curiosidad e interés por parte de la población general: ¿es malo tomar lactosa? ¿Son más saludables los productos «sin lactosa»? A pesar de que estas patologías llevan años con nosotras, es ahora cuando los y las consumidoras requieren más información respecto a la oferta de productos recogidos bajo la etiqueta «sin lactosa» . Es por ello que el equipo de Dietistas Nutricionistas de Mediterránea Fit hemos pensado que sería un tema de interés.


Antes de empezar… ¿qué es la lactosa?

La lactosa es prácticamente el único carbohidrato o azúcar que encontramos de manera intrínseca en la leche. Es decir, es un hidrato de carbono que está presente de manera natural en esta bebida láctea. Pero, como nuestro sistema digestivo no es capaz de asimilar la lactosa sin romperla previamente en pedazos pequeños (glucosa y galactosa), necesita una enzima que producimos en el intestino delgado de manera natural llamada: lactasa.

La lactasa se encarga de descomponer la lactosa en azúcares que nuestro cuerpo sí puede asimilar de manera correcta.

«Nuestro sistema digestivo no es capaz de asimilar la lactosa y necesita una enzima que producimos en el intestino delgado llamada lactasa

¿Qué les pasa a las personas con intolerancia a la lactosa?

Si una persona tiene déficit de lactasa (la enzima encargada de romper la lactosa en glucosa y galactosa) o con poca o ninguna capacidad de realizar su trabajo, su organismo difícilmente va a poder absorber la lactosa, ya que como hemos comentado anteriormente, necesitamos de esta enzima puesto que no somos capaces de asimilar la lactosa en su forma original.

Las personas con intolerancia (primaria) a la lactosa pierden progresivamente la capacidad de sintetizar lactasa y, por lo tanto, también la de asimilar la leche. Es un proceso gradual y el grado de intolerancia depende de cada individuo. De hecho, hay personas que no tolera ningún lácteo y por el contrario hay quiénes asimilan de manera exitosa los hidratos de carbono (azúcares) de lácteos fermentados como el yogur, kéfir o cuajada.

«Es un proceso gradual y el grado de intolerancia depende de cada individuo.»

¿Todas las intolerancias son del mismo grado?

Los trastornos metabólicos afectan de manera diferente a las personas y también al momento fisiológico por el que transcurre un individuo. Por lo tanto, la intolerancia a la lactosa no puede ser menos. Tal y como comentábamos en el párrafo anterior, la tolerancia a la lactosa varía según la persona y existen tantos niveles de tolerancia como de personas.  

Además, existen productos, que dependiendo del grado de tolerancia a la lactosa pueden ser aptos para personas con esta intolerancia. Muchos de ellos, pueden llegar a tomar de manera asidua lácteos fermentados como el yogur o la cuajada, ya que, en el proceso de fermentación de estos productos, buena parte de la lactosa se hidroliza para convertirse en ácido láctico. A su vez, un número de personas puede disminuir los síntomas de la intolerancia a la lactosa simplemente reduciendo el consumo de leche y tomándola acompañada de otros alimentos. Pero, como siempre decimos, cada persona es un mundo y no hay regla general para tratar estos casos.

«No hay regla general para tratar estos casos. Hay personas que pueden llegar a tomar lácteos fermentados como el yogur o la cuajada y/o disminuir los síntomas reduciendo el consumo de leche o acompañándola de otros alimentos

¿Son más saludables los productos «sin lactosa» ?

Los productos «sin lactosa» se han hecho un hueco en estanterías y baldas frigoríficas de nuestros supermercados. La industria de los productos “healthy” o saludables ha conseguido relacionar de manera exitosa la promoción de un estilo de vida saludable y los productos «sin lactosa». Es por ello que la amplia variedad de estos productos ha creado dudas y mitos a toda la población, (no solo a las personas con intolerancia a la lactosa). De hecho, muchas personas han dejado de consumir lácteos comunes para pasarse a los «sin lactosa».

Lo cierto es que, para sorpresa de muchos, los productos «sin lactosa» realmente sí que llevan lactosa. La realidad es que la industria alimentaria con el objetivo de reducir el gasto en la producción de estos productos, encontró más económico añadir la enzima lactasa en vez de retirar la lactosa de dichos lácteos.

Si una de tus motivaciones parar comenzar a consumir alimentos «sin lactosa» fue en algún momento dejar de tomar este carbohidrato (por pensar que no es saludable o que engorda), sentimos decirte que has seguido consumiendo este tipo de azúcar en cada uno de esos productos alimenticios.


¿Qué alimentos tienen lactosa?

Hemos visto los casos en los que encontramos la lactosa de manera intrínseca, es decir, de manera natural en los alimentos (lácteos). Pero, aun nos queda mencionar la lactosa oculta que encontramos en diferentes alimentos procesados por la industria alimentaria.

En realidad, no podríamos llamarla lactosa oculta, ya que la legislación obliga a mencionar de manera clara su presencia en el etiquetado alimentario de los productos a los que se les ha añadido. Lo que ocurre es que el etiquetado alimentario puede ser un jeroglífico en muchos casos y además… ¿quién pensaría que el jamón de pavo tiene lactosa añadida?

Entre los productos procesados industriales que llevan lactosa añadida encontramos: embutidos, salsas, determinados snacks, galletas, bollería, purés y sopas precocinadas, rebozados etc. También es cierto que los productos mencionados no deberían ser en ningún caso base de nuestra alimentación (lo son las verduras y frutas frescas y proteínas de calidad) y que su consumo debería ser mínimo y esporádico. Ya que como hemos comentado en otras ocasiones, estos productos están cargados de harinas refinadas, azúcares añadidos, aceites refinados de baja calidad y cantidades elevadas de sal, que están directamente relacionadas con enfermedades no transmisibles como la obesidad, diabetes, síndrome metabólico o la hipertensión.


¿Cuándo tomar alimentos «sin lactosa»?

En el caso de presentar síntomas de malestar al ingerir productos lácteos o de manera indirecta la lactosa añadida en los alimentos procesados anteriormente mencionados, nuestra recomendación es que acudas a un profesional sanitario para que evalúe tu caso de manera personal y realice las pruebas necesarias oportunas para realizar un diagnóstico de tu situación. Por el contrario, no recomendamos adoptar por motu propio la decisión de llevar una dieta «sin lactosa» sin tener un previo diagnóstico. No por ser necesaria la lactosa como nutriente, si no por que puede que detrás de esos síntomas haya otra patología que estemos camuflando al quitarnos la lactosa y porque hay que recalcar que estos productos llegan a duplicar el precio respecto a los productos convencionales.

Si padeces intolerancia a la lactosa, los lácteos «sin lactosa» son una buena opción si quieres seguir tomando este tipo de alimentos. Aunque, como siempre decimos, no hay alimento indispensable y no… no necesitas tomar leche necesariamente para tener unos huesos sanos y fuertes.

Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo!
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin