¿No tener en casa lo que no quieres consumir?

Jaione Alvarez - Gestión Mediterránea Fit

¿No tener en casa lo que no quieres consumir?

Siempre me han aconsejado no tener en casa lo que no quiero consumir.

 

A priori parece que tiene todo el sentido del mundo… si quiero evitar ciertos productos o alimentos y sé que si los tengo a la vista, voy a consumirlos sí o sí… mejor no tenerlos en casa y de esta manera los evito.

 

A este consejo, en cambio, le encuentro un par de puntillas que no me gustan demasiado y que he experimentado en mi propia piel. La verdad es que no sé si esta medida es útil a largo plazo, ya que a pesar de no tener ese tipo de alimentos en casa, cuando sí que los tengo al alcance (bien porque he comido fuera, tengo invitados  en casa, quedo para cenar…) siento unas ganas enormes de comerlos y aprovechar esa ocasión para comer seguramente mucha más cantidad (por ejemplo, de galletas o postre) de  que la que comería si fuera un producto que no tiene “prohibida” la entrada en casa.

¿Y funciona a largo plazo?

Creo que lejos de ser beneficioso, es contraproducente, porque, realmente siento que podría comer una galleta tras otra hasta acabar el paquete y prácticamente sin darme cuenta. Sé que esta sensación es común, porque la he compartido con amigos y familiares cercanos, y el problema está en que pienso que realmente no trabajamos la raíz del problema si no que buscamos un parche aparentemente lógico “si no quieres comerlo, no lo tengas al alcance”, pero que a la larga, lo que hace es que empleé mucho esfuerzo en evitar ese tipo de alimentos, cosa que no creo que sea saludable, al menos desde el punto de vista emocional.

 

La sensación que acompaña después a esta acción, es terrible. Porque me veo a mi misma, sintiéndome culpable por haber comido demasiadas «galletas», por una parte, y por otra, por no haber sido capaz de controlarme. Una emoción que vista desde fuera o con un poco de distancia en el tiempo, es evidentemente exagerada e injusta hacia nosotros mismos.

 

Es verdad que hacer desaparecer algunos productos de nuestro hogar, no me parece mal, como medida temporal,  porque entiendo que el proceso de cambio, puede ser largo, para trabajar la base.  Pero tengo que reconocer que el objetivo final debería ser poder  consumirlo de forma consciente, responsable y en su justa medida.

Saber que principalmente mi dieta y alimentación se debe basar en productos de calidad que beneficien a mi organismo y que no pasa nada por comer alguna de estas galletas de forma ocasional. Y poder disfrutarla.

 

Artículo enviado por Colaboradora. Los artículos incluidos en esta sección, son Reflexiones de particularesMediterránea Fit, no se hace responsable de su contenido.

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