¿Vas como un reloj?

Todas las personas contamos con unos «relojes biológicos» que se encargan de marcar lo que ocurre en nuestro cuerpo. Como si de una orquesta se tratase, el reloj central coordina el trabajo de los relojes periféricos que se encuentran en prácticamente todos los órganos.  

Estos relojes necesitan estar sincronizados y para ello utilizan diferentes fuentes de información para llegar puntuales. La información más potente es la de la presencia o ausencia de luz, pero también utilizan la alimentación (o ayuno) y la actividad (o descanso) para calibrar el horario de sus funciones.

El problema es que tanto nuestro estilo de vida como la creciente «revolución digital» han hecho que a nuestros relojes les lleguen mensajes a deshora que hace unos siglos no les llegaban. Por lo tanto, la información que le llega al reloj central está un poco descoordinada y la hora que éste marca desfasada.

  • Luz/oscuridad: la exposición a la luz azul que encontramos en las pantallas, el ocio nocturno o los trabajos por turnos han descoordinado el reloj central y por lo tanto el correcto funcionamiento del organismo.
  • Actividad/descanso: la alta prevalencia del sedentarismo y la actividad nocturna envían mensajes contradictorios a nuestro reloj central.
  • Alimentación/ayuno: comer a todas horas o comer de noche, son encargados también de la desincronización de nuestro reloj central.

Como las señales que le llegan al reloj maestro están alteradas, las funciones que éste ordena aumentan el riesgo padecer de diferentes enfermedades crónicas.

¡No te pierdas las siguientes entradas (Blog Mediterránea Fit) para poner en práctica los consejos que vamos a darte!

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